

Hace poco más de una semana visité el Museo Británico. Allí pude observar los restos de las diferentes culturas de la antigüedad.De entre todas las esculturas (dedicadas a Egipto, Asiria, Roma...)observé con gran curiosidad las estatuas pertenecientes a la cultura griega y, en concreto, un busto muy bien conservado que tenía por título "una mujer amazona".
Cuando volví a mi tierra me dediqué a investigar sobre la mujer griega en la antigüedad y cuál fue mi sorpresa al averiguar que su forma de vida era muy parecida a la que viven las mujeres de hoy en los regímenes musulmanes extremos.
En Grecia las mujeres no acostumbraban a salir; mientras que los hombres se encargaban de las compras y de todos los asuntos familiares, esperando que las mujeres se quedaran en casa cocinando y limpiando.
Desde el día del nacimiento hasta el de su muerte, una mujer de la antigua Grecia vivía bajo el control de los hombres. Su padre, sus hermanos −incluso sus hijos− tomaban decisiones que alteraban su vida. Las mujeres no podían votar ni tener un empleo publico, heredar o poseer propiedades. No obstante una mujer no carecía totalmente de poder: dirigía la casa y controlaba el dinero de la familia.
El caso de la mujer en un régimen político-religioso musulmán estricto es muy parecido con el agravante que supone tener que cuidar de sus hijos y estar sometida a una ley que se basa en la desigualdad entre sexos y la diferenciación entre las distintas clases sociales.
En definitiva, durante miles de años, con contadas excepciones, la mujer ha estado sometida y dominada por el hombre, quien le restringe sus derechos y libertades, así como pisotea y humilla su personalidad y orgullo. Ahora es el momento de cambiar esta situación y sólo podremos hacerlo si todos colaboramos para establecer una verdadera igualdad entre personas en el mundo.